19-25/8/12. Alpes: Briançon y Écrins.

Resumen de las vacaciones de una semana en la zona de Briançon realizadas por Enrique, Rafa y Maribel. Desde allí hay opción a bastantes tresmiles importantes e interesantes tanto de las áreas de Briançonnais, Val di Susa, La Vannoise, Aosta y el importante macizo de los Écrins, que incluso incluye algún cuatromil.

De otros viajes a los Alpes yo ya venía con la idea de parar en esta zona y hace 4 años David Atela publicó su libro 50 montañas de los Alpes, en el que incluía una buena selección de cumbres de los macizos de Francia, Suiza e Italia, lo que nos ayudó a seleccionar los montes. Enrique conocía mucho la zona por sus andanzas ciclistas por esos puertos y yo me quedé enamorado de los Écrins cuando los contemplé desde el Gallibier cuando volvíamos de Eslovenia hace 2 años.

Los 5 días no daban para mucho pero creo los aprovechamos a tope. La impresión es que una zona que está a 1.000km de casa y 10h de coche debería dar como para que volvamos más veces. Lo que nos sorprende es por qué hemos tardado tanto… quizás por la atracción de los cuatromiles, del Mont Blanc, etc, parece que para hacer un pico más bajo que el Aneto no merece la pena salir de España, pero es algo que ya nos quitamos de la cabeza con los preciosos lugares alpinos de Austria y Eslovenia. Ahora tocaba ya de una vez esta zona y no nos ha decepcionado.

20/8/12. Mont Chaberton (3.136m)

Fotos: facebook

Tras hacer el viaje siempre nos gusta empezar con un bonito monte panorámico sin dificultades técnicas, para soltar las piernas y disfrutar sin meternos en ningún fregado. Siempre tuve claro que esta debía ser la primera cumbre, ya que el col de Montgenèvre está prácticamente junto a Briançon. La ruta sale junto a la frontera y una vez localizada la pista con las balizas de GR5 ya no tiene pérdida remontar los 1.380m de desnivel. El hecho de que haya una estupenda senda hizo que lo subiéramos en 3h porque estábamos con muchas ganas. La cima tiene su punto histórico con las ruinas de las fortificaciones y alambradas de las grandes guerras. En el amplísimo panorama descubrimos a nuestros próximos objetivos, un gran pico sin complicaciones que fuera más alto que el Aneto y quizás probar el aire enrarecido de los cuatromil metros,… si es que por mucho que escriba arriba, al final los montañeros caemos en la tentación porque somos humanos.

21/8/12. Rocciamelone (3.538m)

Fotos: facebook

Precioso montañón de la zona de Susa, sólo ensombrecido por la larga pista asfaltada (15km) desde abajo, estrecha en algunos tramos. Si no fuera por eso lo recomendaría a ojos cerrados como un monte a elegir en la primera aproximación a los Alpes, ya que es rarísimo encontrar una cumbre de semejante altura con una dificultad F y sin glaciar (éste monte lo tiene en la otra cara, la Norte).

Desde el parking (2.075m), cerca del Rifugio de la Riposa, ya se ve el monte, pero no hay que dejarse engañar ya que faltan 1.400m de desnivel y 4h a la cima. Las balizas del GR no tiene ninguna pérdida pero la infinidad de zetas por la empinada pendiente obligan a tomárselo con calma, aparte que con el viajecito y la pista empieza a hacer calor a las 11 de la mañana. El poderse tomar una coca-cola de 500ml por 2 euros en el coqueto refugio Ca D’Asti (2.855m) es una gran alegría para el cuerpo. La montaña se vuelve rocosa desde este tramo y empieza a mostrar su mejor cara en las laderas pedregosas hasta llegar a la crocetta. Tras una breve senda se ataca la preciosa pirámide cimera por un sistema de repisas con cables que hacen disfrutar un montón para salir a la impresionante cima. Un espectacular refugio libre, una mesa de orientación y la gran estatua de la Madonna nos dan la bienvenida. Un sitio que sin duda se agradece visitar fuera de los fines de semana, ya que con un refugio a mitad de la subida debe de ser una romería. Nosotros estamos solos con unos italianos y un amigo que hicimos por el camino de unos 70 años que se va a quedar a dormir en la cima… qué envidia, pero nosotros tenemos que volver a Briançon a comernos unos buenos entrecot y tartifleu en el casco antiguo de esta bonita ciudad, con estupendas cervezas de las aguas de los glaciares alpinos.

22/8/12. Le Gran Arèa (2.869m)

Fotos: facebook

Era el día destinado a descansar un poco después de haber hecho 2.800m de desnivel en 2 días. Elegimos el col du Granon (2.404m) pa ir con el coche, ya que nos pillaba a 30minutos, con idea de dar un paseo a la Gardiole (2.753m). El puerto lo recordábamos de cuando Chozas le ganó a Hinault en el 86, es lo que tiene tener unos añitos y que nos guste el Tour de Francia. Pero el caso es que camino del puerto ya vimos este otro monte, mucho más bonito. Al llegar a la curva de la Bergerie St Joseph vimos que ponía 2h a la cima, y el mapa lo marcaba como panorámico, así que cambiamos el plan, ya que el otro es una colina herbosa menos bonita.

La ruta no tiene misterio y va por una senda con hitos hasta el collado con el Petit Area y luego gira a la derecha (N.) para ascender entre preciosas agujas a la cima. El panorama es grandioso, con nuestro próximo objetivo muy visible, el blanquito Dome de Neige des Écrins. Tras consultar el tiempo en la oficina de turismo de Chantemerlle, nos animamos a reservar en el refugio, ya que tenemos la ventaja de ser entre semana. Ya sabemos que para un fin de semana habría que haber reservado meses antes.

23/8/12. Subida al refugio de Écrins (3.175m)

Fotos: facebook (más el Dome de Neige)

Pues con los nervios de rigor y un mochilón de pánico con cuerda, arnés, casco, piolet, crampones, pantalón de gore-tex, mallas, forro polar, anorak de gore-tex, tornillos de hielo, comida,… pues hala, que sufrimiento de subida por las zetas de Pre de madame Carle (1.874m), lugar al que se llega por el valle de Ailefroid. La vista del Glacier Blanc es impresionante desde el refugio de su mismo nombre. Aquí nos deja Enrique, que ya había avisado antes del viaje que no era el tipo de monte para él. Tras las coca-colas nos vamos Maribel y yo pal otro refugio y empieza a llover… jopé, pero hay que subir. Al llegar cerca del glaciar vemos a gente que viene por él y con la lluvia tras esperar un rato pegados a unas piedras, a ver si paraba, pues nos metemos al glaciar con toda la parafernalia, pero tras pasar un par de grietas lo dejamos al ver venir por arriba a otras personas. Más vale porque es 1km de glaciar muy agrietado que se puede evitar. Sabíamos que había que ir lo más lejos posible sin pisar el glaciar, pero con la lluvia no vimos la pintura blanca. La senda de la pintura sube por arriba con algunos pasos con grapas, tipo ferrata, para bajar a un plateau glaciar. Aquí ya sin grietas se llega bajo el refugio. Ha parado de llover y ya vamos despacio hasta la base. Los 100m de desnivel hasta el refugio de Écrins (3.175m) hacen daño, pero es el final. El sitio es una atalaya espectacular, pero nuestra cumbre está cubierta de nubes, una pena. El refugio está muy bien aunque la comida no es muy buena. La sopa no está mal pero el pollo al curry con especias es asqueroso,… no recuerdo un refugio francés que haya comido bien, es aún peor éste que el de Gouter. Sólo los que pillan junto a carreteras como el de Oredon se pueden salvar, aunque las omelettes sabrán a gloria en el refugio del Glacier Blanc, pero eso ya será a la bajada.

24/8/12. Dome de Neige des Écrins (4.015m)

El día más esperado de las vacaciones comienza a las 3:15, cuando nos despiertan para desayunar a las 3:30. Por si quedaba duda de a donde iba la gente pues todo el mundo en masa se levanta de golpe. El desayuno nos alegra la vida y nos quita la mala impresión de la cena, está realmente bueno. La bajadita al glaciar con el frontal tiene su gracia por la senda entre las piedras. Tras encordarnos, vamos pisando el glaciar totalmente gris y helado saltando algunas grietillas. A tramos pillas huella en nieve, pero hay tramos que no ves apenas arañazos de crampones, y nos hemos quedado detrás de los grupos con guías que van más rápido. Aquí nos retrasamos un poco, ya que no es cosa de chafar toda la ascensión por una precipitación. Despacito ya vamos dejando que alguno nos coja y recuperamos la línea buena, ya que el plateau (3.300m) nos tapaba las luces que iban delante. Bajo la cumbre hay lucecitas que van ya muy arriba, pero hay que tomarlo con calma, mucha calma, porque son 700m de desnivel.

La primera rampa es la más inclinada, 35º en general, un par de metros quizás 40º, pero no conviene cebarse, porque la tentación es acelerar pa superar la acusada pendiente, lo que obliga a pararse a respirar por la altura. Es mejor hacer las diagonales con calma cambiando el piolet de mano y no agobiarse por los que van detrás o delante. Pensábamos que ya se habían acabado las grietas y hay que saltar dos un poco maliciosas. Son puentes de nieve que casi es mejor no pisar y pegar una zancada. Así se sale a la amplia repisa donde están los seracs caídos. El amanecer en este lugar, hacia las 6:30-7:00, es uno de esos recuerdos inolvidables. Hemos visto ya nuestra cumbre, de color naranja, justo sobre la barrera de seracs. Vienen un par de rampas empinadas otra vez (30º) que evitan las grietas yendo a la izquierda, para finalmente girar a la derecha. Un gran cortado impide el paso, por lo que se sube una empinada ladera (35º), con bastantes escalones de todos los que han pasado. Arriba ya se coge el senderillo colgado que lleva a la cumbre. A la derecha ni miras la caída que hay, es mejor concentrarse en el senderillo y ya está. El hongo cimero está defendido por un incómodo escalón de hielo que se pasa clavando arriba el piolet y haciendo un paso de rodilla. El tramo final está muy duro y hay que andar despacito. Cima. Son las 8:30. Del grupo de gente “normal” somos los últimos, así que hay poco tiempo para fotos y parafernalias, es mejor tirar para abajo detrás de la gente, ya que los siguientes ya vienen muy lejos.

La bajada hay que hacer con cuidado, pero tampoco entreteniéndose mucho, porque el horario se calcula para que no te caiga un serac. Pasamos a las 10 bajo ellos y no caen pero hay veces que hacia las 11 o 12 ya cae alguno. La huella está muy lisa al final y debemos hacer una autodetección con piolet, por lo que al final nos salimos de la huella y nos buscamos mejor abrir una nueva en la ladera para evitar más sustos. Ya está hecho, ya respiramos aliviados, porque ya con luz volver por el glaciar es supersencillo y sólo queda desandar todo hasta el coche, completando una jornada de unas 12h. Un paisaje inolvidable, y un monte muy bonito pero de todo menos fácil. Me parece que es un terreno que requiere bastante experiencia en glaciares, aunque sea relativamente seguro siguiendo la huella. Desde luego creo que no lo recomendaría para los que quieran debutar en un cuatro mil sin guía. Me parecieron menos peligrosos el Bishorn, el Breithorn o el Alallinhorn.

Y eso es todo, hasta la próxima visita alpina, ojala sea en 2013.

Rafa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s